41. Curso de iluminación para fotografía 2 | Teoría del color y balance de blancos

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Hola y bienvenidos al programa Aprender Fotografía número 41, hoy hablamos de la teoría del color

Soy Fran Valverde, de Studio Lightroom, y me acompaña como siempre Pere Larrègula, fotógrafo de moda y publicidad y formador.

Studio Lightroom es un estudio de fotografía dedicado al alquiler de espacio y servicios para el fotógrafo profesional y aficionado. Además también realizamos cursos y talleres de fotografía para todos aquellos que os estáis iniciando en el mundo de la imagen.

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Continuamos con el curso de iluminación que empezamos la semana pasada. En este capítulo os hablaremos de la Teoría del Color.

En cada programa de esta serie dedicaremos tiempo a resolver las dudas que os hayan podido surgir en el anterior, así que mandadnos cualquier pregunta que os surja.

Así que vamos a empezar con el programa 41. Curso de iluminación para fotografía, episodio 2: Teoría del color

Teoría de color

Al calentar el hierro, este pasa por diferentes tonos de color. Progresivamente avanza del rojo hasta el blanco. Tomando este material como referencia, Lord Kelvin estableció la escala de la temperatura de color que utilizamos hoy para calibrar nuestras cámaras. Kelvin sólo creó la escala, pero si tenemos oyentes amantes de la física podéis profundizar en el concepto repasando la ley de Wien.

Pero centrémonos en lo que nos interesa: la fotografía. Normalmente disponemos de dos tipos de luces muy distintas:

  • El Sol es una fuente de luz radiante
  • Las fuentes que usamos en fotografía son incandescentes. Es decir, contienen un filamento metálico que se calienta al vacío gracias a la corriente eléctrica.

Como ya os explicamos en el capitulo anterior, en fotografía lo más importante es obtener el blanco. Este se consigue a partir de la saturación de los colores RGB (rojo, verde y azul en inglés).  Las cámaras captan los matices de la luz con mucho más detalle que nuestros ojos. Dependiendo de la fuente de luz, su color cambia. Regulando la temperatura de color, conseguimos capturarlos tal como son, corregir las tonalidades.

Este proceso de corrección ha cambiado mucho a lo largo del tiempo. Con las cámaras químicas se usaban filtros para equilibrar el color. Usando  la tabla MIRED trazábamos una línea diagonal de la luz que había en la escena a la luz que pretendíamos obtener. De este modo sabíamos que filtro utilizar. De todas maneras, cada fotógrafo estaba limitado a los filtros que tenía. También existían películas calibradas para un tipo de luz en concreto. Con otro tipo de iluminación daban malos resultados.

Actualmente, las cámaras digitales nos permiten indicar que temperatura de color hay para poder corregirla. Intentan adaptarse al blanco usando el programa automático de balance de blancos (AWB). Este funciona buscando píxeles similares alrededor de uno en concreto. Si en una zona los tres colores RGB están saturados al mismo nivel, la cámara sabe que allí hay un color gris neutro. Los neutros permiten cuadrar el balance de blancos dependiendo de la luz.

Las cámaras realizan este proceso después de hacer la foto, antes de generarla en jpg. En situaciones con cambios extremos de luz, el balance de blancos automático puede fallar. Al generar la imagen en jpg esto será muy difícil de solucionar.

En el caso que la cámara no realice bien este proceso, podemos usar la carta de grises neutros.  Debemos hacer una foto a la carta en las mismas condiciones de luz que nuestra escena y la podemos usar de dos modos. O bien, como referencia durante el post-proceso o para indicar a la cámara que debe tomarla como referencia.

También podemos conseguir la temperatura de color correcta y que pese a eso los colores no queden como deberían. En este caso, podemos usar una carta de color (también en las mismas condiciones de luz). La más conocida es Color Checker que incluye un plug-in que crea un mapa de color a partir de la referencia de la carta de color y la temperatura de la luz.

En cuanto las diferentes temperaturas de color (según la teoría del color) aquí tenéis una pequeña guía:

Algunos ejemplos aproximados de temperatura de color:

1600K a 1800K: Luz de una cerilla

1850K: Luz de vela

3000K: Tungsteno (con lámpara halógena)

3200K: Salida y puesta del Sol.

3200K: Luz incandescente o de tungsteno (doméstica convencional)

3800K: Luz de mañana/tarde

4000 a 4500K: Lámpara de vapor de mercurio

5000K: Luz Fluorescente (aproximado)

5500K: Luz del medio día, flash electrónico (aproximado)

5780K: Temperatura de color de la luz del sol pura

6200K: Lámpara de xenón

6500K: Luz de día, nublado

6500 a 10500K: Pantalla de televisión (LCD o CRT)

10000K: Cielo azul despejado

16000K: Luz del cielo azul a la sombra

28000 a 30000K: Relámpago

 

Fijar la temperatura no es una ciencia exacta. El sensor de cada cámara capta los colores de manera diferente y además hay un componente artístico. Sabemos la luz que tenemos, pero también  que efecto queremos conseguir. Si hacemos todas las fotos calibrando de igual modo la temperatura de luz, nos saldrán todas igual. Antes de disparar, reflexionemos sobre que fuentes de luz tenemos en la escena, las dominantes, … Por ejemplo,  si fotografiamos un atardecer queremos conservar hasta cierto punto las tonalidades rojizas de la luz.

Responderemos vuestras preguntas en el próximo podcast de la serie.

También podéis mandarnos vuestros comentarios. Recordad que usando la palabra “podcast” tenéis un 20% de descuento en nuestros talleres una vez estéis en la cesta de la compra.

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Gracias por vuestro interés en la teoría del color y hasta la próxima entrega del Curso de iluminación para fotografía!

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